



Durante muchos años, el acceso difícil, más de 50 km de camino de tierra, mantuvo a Itacaré aislada. Sólo en 1998 fue terminado el trecho de la BA-001 que vincula a Ilhéus con la pequeña ciudad. Desde entonces, el número de turistas está creciendo siempre. Muchos hoteles, posadas y restaurantes fueron construidos. Además de eso, muchas playas quedan desiertas durante la mayor parte del año. Itacaré continúa siendo el refugio de los amantes de la naturaleza, del surf, de la capoeira y de la Bahía auténtica. Con sus calles de adoquines y sus antiguos caserones, la ciudad conservó todo el encanto del pasado. Muchos bares y restaurantes hacen de la noche de Itacaré una de las más animadas de la región. Su litoral es una sucesión de playas y de cerros cubiertos por florestas y áreas de cocoteros. Las playas localizadas cerca de la ciudad son las más frecuentadas y poseen buena infraestructura turística. Las más alejadas son desiertas y lindísimas, pero pocas ofrecen acceso para autos. Hay aún algunas playas tan pequeñas y escondidas que ni constan en los guías turísticos.