



Alcântara fue uno de los más importantes centros de riquezas de la región Nordeste del Brasil durante el período colonial y a lo largo de la época imperial. Las construcciones y monumentos de esas épocas, aunque son solo ruinas, son atractivos visitados por miles de turistas cada año. Su importancia histórica y cultural hizo que en 1948 el gobierno federal la declarase ciudad monumento.
Durante el siglo XVII se levantaron allí los primeros trapiches de caña de azúcar, lo que transformó a la ciudad en un polo productor de artículos alimenticios y dio lugar al nacimiento de una elite económica, política e intelectual. La construcción de los edificios y monumentos que todavía embellecen la ciudad tuvo lugar a partir del siglo XVIII.
Los lugares turísticos pueden recorrerse a pie a lo largo de paseos tranquilos por las calzadas de piedra. Al llegar en barco desde São Luís, se encuentran atractivos ya en el puerto de Jacaré y en la subida de la cuesta del mismo nombre que lleva al corazón de la ciudad. La plazoleta donde se encuentran las ruinas de la iglesia Matriz, la antigua cárcel y la picota puede ser recorrida en un solo día.
Al mismo tiempo en que propicia un encuentro con el pasado, Alcântara posee desde hace 25 años una muestra de la más avanzada tecnología espacial. A siete kilómetros de la ciudad está instalada una de las más modernas bases espaciales de América Latina, en donde se desarrollan proyectos de lanzamiento de satélites.