Ministério do Turismo


Paraná

El Estado de Paraná fue formado por la unión de polacos, italianos, alemanes, ucranianos, holandeses, sirio-libaneses, judíos, japoneses, y muchos otros que lo adoptaron como su tierra y allí criaron raíces. Desde el inicio de la inmigración, esos incansables trabajadores comenzaron a retirar del suelo las riquezas que, con el pasar del tiempo, transformaron el Estado en la quinta mayor economía del país – localizada en el centro de la región más industrializada de América Latina.

Su ubicación estratégica en el mapa brasileño, hizo con que el Estado abriese sus puertas para el Mercosur y su mercado de casi 200 millones de habitantes. Para eso, realizó grandes inversiones en la agroindustria. Con un parque industrial de 24 mil empresas, el Estado es responsable por 23% de toda la producción  brasileña, en especial el cultivo de trigo, maíz, algodón, soya, porotos, papas y café. Además, reúne 8,5 millones de cabezas en su rebaño bovino, produciendo 1,3 mil millones de litros de leche por año.
 
Curitiba, capital del Estado, además de destacarse entre los mejores destinos para la realización del turismo de negocios, también invierte de forma importante en la preservación de su verde. Esa ciudad brasileña que se volvió internacionalmente conocida por sus soluciones urbanísticas, mantiene un área de 52 metros cuadrados de verde por habitante – mucho más que los 16 metros cuadrados recomendados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El hecho hace de este destino uno de los mejores locales para vivir y pasear; desfrutando de sus paisajes naturales,  unidos a la modernidad que rodea a esta gran metrópolis.

También en el área ambiental, el Estado de Paraná desarrolla un programa de recuperación de ríos y áreas que sufren erosión, reconocido en el mundo entero, y desarrolla un intenso trabajo de preservación de sus ecosistemas. Favorecido por el agradable clima subtropical, el Estado ostenta una vegetación que acompaña esta variación climática: en los locales más fríos predominan las florestas de araucarias (pinos) y en las regiones del litoral se encuentran  santuarios preservados de Floresta Atlántica, como la Isla do Mel, la Estación Ecológica de Guaraqueçaba y el Parque Nacional del Superagüi, en el que están preservadas extensas áreas de manglares y de animales  amenazados de extinción. Sin olvidar, evidentemente, del Parque Nacional del Iguazú, un área de 220 mil hectáreas – 170 mil en el Brasil y 50 mil en la Argentina – registrado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Pero el Estado de Paraná tiene mucho más para ofrecerles a sus visitantes. Entre el altiplano y el litoral, uno de los itinerarios más encantadores es el del Ferrocarril Imperial – que une Curitiba a Paranaguá, desde 1880. Son 110 kilómetros  contorneando los precipicios de la Sierra del Mar, en medio de la Floresta Atlántica, pasando por túneles, puentes, viaductos y desfiladeros regados por bellísimas cascadas. Un paseo imperdible.

Para quien prefiere pasear de automóvil, el mismo trayecto puede ser hecho por la Carretera da Graciosa, que todavía conserva trechos con pavimento original de 1873, adornados por kilómetros de hortensias gigantes y por el que, entre una parada y otra para apreciar el paisaje, el visitante puede degustar el principal plato típico del Estado de Paraná, “el barreado”. Herencia cabocla (mestiza), esta especialidad culinaria es preparada con charqui, tocino y condimentos, que permanece cocinando durante 10 horas seguidas en una gran olla de barro cerrada con harina de mandioca humedecida. El resultado es una carne desmenuzada, que debe ser comida con un suculento “pirão” (masa de harina de mandioca escaldada) y banana cocida. ¡No deje de probar esta delicia!

Venga a conocer este pedacito de Brasil, que guarda tantos tesoros, ¡y vuélvase  fan!

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